Furia Ñera

Furia Ñera

La Furia Ñera ha muerto, ¡viva la Furia Ñera!

Hablar de 2 años de trabajo y el proceso de creación de Furia Ñera, es un camino con muchos adjetivos que se pueden resumir en dos: esfuerzo y cotorreo.

Desde la creación del nombre en una camioneta rumbo a Puebla, tras jugar con la idea de la existencia de un video juego de peleas entre comediantes; la fusión del logo de Street Fighter y el de la revista musical “Furia” grupera, el nacimiento de Furia Ñera estaba condenado al humor, la lucha y la cábula de la vida cotidiana del país.

Plagada de situaciones incómodas y comodidad que no nos merecíamos, Furia Ñera se convirtió en una experiencia cómica y trágica al reír con un sujeto de lentes y pelo largo que, en un show, fue confundido su apellido por “Cancún” en lugar de “Ballarta”.

Los caminos de la Furia no fueron suntuosos ni nada de esas palabras mamadoras. La gira estuvo plagada de incidentes involuntarios pero graciosos; tales como el primer encuentro de sus integrantes con la champaña y una congestión estomacal por ingerir casi 40 tacos de lechón en Aguascalientes.

Días de furia en vuelos y caminos para llegar a los shows, pero ¡pérdida de vuelos jamás! Hubo ocasiones en que se viajó en estado inconveniente, pero siempre puntuales y con cara de buenos amigos. Sesiones de fotos con los fans de hasta casi dos horas de espera, en lo que la fila se terminaba; comer en Oxxos o restaurantes con nombres difíciles de pronunciar.

La Furia Ñera no fue el clamor de una sociedad harta, no. La Furia de lo ñero se logró al ver reír a casi 800 personas en teatros y foros, que salieron con más dudas y en algunos casos gritaron: “traigan a Franco Escamilla que tú ni haces reír”.

Finalmente este show fue grabado en la Carpa Astros y recientemente estrenado en Netflix.

Velo aquí.